En el hipotético caso que me vuelva loco y quiera derrochar mi dinero en algo, os aseguro que tiene que ser algo que necesite realmente o que me haya enamorado perdídamente. En estos momentos estamos hartos de escuchar aquello de: la sociedad vive una 'contracción de sus monederos', una 'contracción de su economía doméstica' y una contracción de miras (otros viven muy bien no vayamos a olvidarles). Hay tanta contracción de todo, que las matronas/es -apuntar que desde que se puso dar de moda dar a luz en lugares tan dispares como taxis y portales- deberían recibir cursillos acelerados de economía avanzada, no vaya a ser que lo mismo encuentren la solución antes de tiempo.