Lo que más me gusta de un 24 de abril es que, además de ser mi cumpleaños, puede ser domingo. Acabar una semana para empezar un nuevo año. Hoy es domingo y tras estar toda la Semana Santa lloviendo cual 'diluvio universal' (por hacer símil cristianocatólico dada la temática esta semana) parece que, el día que cumplo 29 años, el sol decide hacer acto de presencia.