El principal cambio cuando te has quedado sin trabajo son los horarios, durante el tiempo que has estado trabajando te has regido por unas horas de levantarte, desayunar, ducharte, gritar en los atascos, escuchar las bromas a los incautos en los morning shows de la radio, llegar a la oficina, encender el ordenador, irte a por el café, darte cuenta que el ordenador no lo habías encendido bien, cambiar las contraseñas, hacer alguna broma del becario/a o en su defecto sufrirlas y así un largo sin fin hasta que de nuevo te metes en la cama y tu cerebro se pone a pensar en la cantidad de cosas que tienes que hacer al día siguiente y es que, ¿para qué sirven las agendas?