El principal cambio cuando te has quedado sin trabajo son los horarios, durante el tiempo que has estado trabajando te has regido por unas horas de levantarte, desayunar, ducharte, gritar en los atascos, escuchar las bromas a los incautos en los morning shows de la radio, llegar a la oficina, encender el ordenador, irte a por el café, darte cuenta que el ordenador no lo habías encendido bien, cambiar las contraseñas, hacer alguna broma del becario/a o en su defecto sufrirlas y así un largo sin fin hasta que de nuevo te metes en la cama y tu cerebro se pone a pensar en la cantidad de cosas que tienes que hacer al día siguiente y es que, ¿para qué sirven las agendas?
Un blog con muchos propósitos, con muchas historias y con "un año de vida" por delante. Son 360 días en los que serán contadas mis vivencias y ocurrencias.
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lunes, 21 de febrero de 2011
Mi agenda, mi tesoro
Etiquetas:
Agenda de trabajo,
giro,
nuevos usos,
oficina
Qué hacer en 360 días
Antes de comenzar quiero dar las gracias a todos y aquellos que me han permitido poder cobrar durante el próximo año mes a mes el paro. Sé que no han sido muchos, puesto que si lo fuesen estaría más de un año, pero aun así hay que ser agradecidos.
Al abrir el buzón y ver una carta - si se puede llamar así a un papel doblado - del "Ministerio de Trabajo e Inmigración" ya sabía que por la parte de inmigración no era, pero del de trabajo tampoco. Mis sospechas sobre el tiempo que podría disfrutar de paro eran infundadas, "no sería mucho" - me dije - cuando estaba en la cola del mismo y el muchacho de atrás llenaba su garganta con humo marijuanero. Y así ha sido, un año, 360 días para ser exactos; y es que mi pasado laboral en Microsoft me persigue hasta en estas situaciones.
Al abrir el buzón y ver una carta - si se puede llamar así a un papel doblado - del "Ministerio de Trabajo e Inmigración" ya sabía que por la parte de inmigración no era, pero del de trabajo tampoco. Mis sospechas sobre el tiempo que podría disfrutar de paro eran infundadas, "no sería mucho" - me dije - cuando estaba en la cola del mismo y el muchacho de atrás llenaba su garganta con humo marijuanero. Y así ha sido, un año, 360 días para ser exactos; y es que mi pasado laboral en Microsoft me persigue hasta en estas situaciones.
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